Investigadores del INTA desarrollan una innovadora técnica de silenciamiento génico para frenar la Lobesia botrana, la principal plaga de los viñedos.
Investigadores del INTA desarrollan una innovadora técnica de silenciamiento génico para frenar la Lobesia botrana, la principal plaga de los viñedos.
La Lobesia botrana fue detectada por primera vez en Argentina en 2010, en la provincia de Mendoza. Ingresó al país desde Chile a través de maquinaria agrícola y el traslado de productos contaminados. Desde entonces, la plaga se ha expandido a otras regiones vitivinícolas, convirtiéndose en una amenaza para la producción de uva destinada tanto al vino como al consumo en fresco.
Su rápida propagación y el impacto en la calidad del fruto han llevado a la implementación de estrategias de control para reducir sus daños. Conocida como polilla de la vid, es la principal plaga de los viñedos a nivel mundial.
En Argentina, su impacto puede reducir hasta un 8% de la producción vitivinícola total, aunque en algunas fincas las pérdidas alcanzan el 60%. Lucas Resa, investigador del INTA y becario doctoral del CONICET, dialogó con Chacra Agro Continental sobre una nueva estrategia para combatir esta plaga: el silenciamiento génico mediante RNA interferencia.
Además de los daños directos que causa al alimentarse de las uvas, la Lobesia botrana facilita la proliferación de hongos, lo que agrava aún más las pérdidas. Actualmente, los principales métodos de control incluyen insecticidas químicos, que afectan el ambiente y la fauna benéfica, y el uso de feromonas para confusión sexual, una alternativa efectiva pero costosa.
Frente a esta problemática, investigadores del INTA trabajan en una tecnología innovadora basada en el silenciamiento génico mediante RNA interferencia. “Elegimos un gen clave para la vida de la larva, como un neurotransmisor o el encargado de sintetizar la quitina del exoesqueleto, y bloqueamos su expresión. Esto impide que la larva se alimente o se desarrolle correctamente, generando un efecto insecticida”, explicó Resa.
A diferencia de los insecticidas tradicionales, esta técnica no afecta a otros insectos benéficos ni genera impacto ambiental, ya que se dirige exclusivamente a genes específicos de la Lobesia botrana. En ensayos de laboratorio, la eficacia ha sido del 80% en la eliminación de larvas. El próximo paso es trasladar la investigación al campo.
La polilla de la vid es una plaga relativamente reciente en Argentina: ingresó desde Chile a través de maquinaria agrícola. Su ciclo de vida presenta varias etapas, pero el mayor daño ocurre en la fase larval, cuando perfora la uva y favorece la proliferación de hongos.
“Llevamos cuatro años de ensayos en laboratorio y estimamos que en cinco años más podríamos contar con un producto listo para los productores”, detalló Resa. No obstante, para avanzar en las pruebas de campo, los investigadores buscan financiamiento y la colaboración de empresas privadas y viñedos.
Este avance representa una esperanza para el sector vitivinícola, que enfrenta el desafío de controlar la Lobesia botrana sin recurrir a métodos agresivos para el ambiente.
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