La tendencia que crece es la “refrescancia”, esa búsqueda hacia vinos blancos, rosados, espumantes y dulces que son más frescos y permiten un mayor volumen de consumo social debido a su baja graduación alcohólica o a la posibilidad de hacerlos más ligeros al refrescarlos con soda, hielo o en mix tan variados como personales. La ya instalada campaña de comunicación genérica “El vino nos une”, que coordina el Fondo Vitivinícola Mendoza y financia la Corporación Vitivinícola Argentina, da cuenta de las preferencias actuales. “Los centennials ingresan al vino creando sus propios códigos; del mismo modo que lo hacen en el trabajo, la movilidad, los viajes y la política… Hackean los códigos y son plenamente conscientes de que esta forma de consumo los pone en ‘tensión con las ‘leyes de los adultos’”, afirman los especialistas de Almatrends y W, la consultora que lidera el especialista Guillermo Oliveto y que realizó el diagnóstico estratégico sobre “El vino argentino y su innovación”. Es así que lentamente los segmentos de consumidores más jóvenes han comenzado a sentirse tentados a vincularse con el vino y su consumo entre pares; más allá de las situaciones de la mesa familiar y las comidas.